La orceína es un tinte natural que se extrae de loslíquenes y que se ha empleado durante años en la industria alimentaria. Ahora este compuesto, junto a otra
sustancia muy similar llamada O4, podría emplearse para desarrollar nuevas terapias en la lucha contra el Alzheimer. Estas moléculas son capaces de reducir la toxicidad de unos pequeños
agregados de proteínas que causan la disfunción neuronal y la pérdida de memoria a los afectados por la enfermedad.
El estudio aún debe ser testado mediante ensayos clínicos en animales, pero
plantea un nuevo mecanismo para combatir el Alzheimer. Una de las hipótesis más aceptadas entre los científicos es la de que los causantes de la enfermedad son unos agregados de
naturaleza proteica llamados β-amiloide. Estos compuestos, tóxicos para las células del cerebro, son los precursores en la formación de unas placas más estables que no causan la muerte
neuronal. Ahora este nuevo trabajo, publicado en Natural
Chemical Biology por un equipo de investigadores del Centro de Medicina Molecular Max Delbrück (Alemania), ha demostrado que la unión de la O4 a los β-amiloide acelera la
formación de dichas placas, de forma que se
reducirían los síntomas de la enfermedad al disminuir rápidamente la concentración de péptidos tóxicos en el organismo.
La orceína, aislada de un líquen que crece en las Islas Canarias, fue elegida de entre cientos de sustancias naturales que el equipo analizó para buscar candidatos potenciales en el
tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. El descubrimiento se sus potenciales
efectos biológicos llevó a los investigadores a la búsqueda de compuestos parecidos, identificando así la O4, un tinte azul de estructura muy similar a la de una de las moléculas que
componen la orceína y que fue empleado para los ensayos de laboratorio.