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25 agosto 2010 3 25 /08 /agosto /2010 19:21

Historia y Tradición
El protagonista del 19 de Abril de 1810

Eumenes Fuguet Borregales (*)
eumenes @ cantv. net.

La participación de los sacerdotes durante la emancipación hispanoamericana fue relevante; en Venezuela, formaron una simbiosis entre la oración y la necesidad de apoyar causas nobles y justas. Durante los sucesos revolucionarios del 19 de abril de 1810, el verdadero protagonista fue el ilustre sacerdote chileno José Cortés de Madariaga, quien llegó a Caracas en 1803, cuando el barco que lo llevaba para España, por mal tiempo arribó a La Guaira. El prelado decidió quedarse en Venezuela, donde recibió un cargo en la Catedral de Caracas. Durante el movimiento revolucionario del 19 de abril de 1810, cuando se reunió el Cabildo en forma extraordinaria por disposición del vicepresidente del Ayuntamiento, el español José de las LLamozas, para tratar los graves sucesos de España a raíz de la invasión de Napoleón Bonaparte en 1808 y la pérdida de poder de los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII. Cuando Emparan propuso al Ayuntamiento formar un nuevo gobierno presidido por él; el sacerdote José Félix Blanco, futuro Primer Capellán del Ejército y general de división, a petición del doctor Juan Germán Róscio, salió casi corriendo a buscar en la iglesia de la Merced al canónigo Cortés, quien se encontraba confesando a una señora. Al conocer la situación del ayuntamiento, le dijo a la penitente:"Hija mía sus pecados pueden esperar, la Patria no". En el Cabildo, asume el liderazgo de la reunión, y se auto incorporó representante "del clero y del pueblo"; con su verbo encendió los ánimos de los asistentes. Al solicitar el derecho de palabra, le dijo al Capitán General Vicente de Emparan y Orbe: "En España no hay gobierno", "queremos un gobierno solo para los americanos". Con el carácter que lo caracteriza le solicita la renuncia a Emparan, éste quiso saber del pueblo si deseaba que los siguiera gobernando; a tal fin, se acercó hasta el balcón - hoy Casa Amarilla; Madariaga, que lo había seguido sigilosamente, se colocó detrás de Emparan, para realizar con su dedo índice su famosa e histórica señal negativa a las personas que los revolucionarios concentraron el jueves Santo en la Plaza Mayor-hoy Plaza Bolívar; impugnación iniciada desde la plaza por el médico de San Felipe Rafael Villarreal, primer médico yaracuyano, motivando a los presentes para que repitieran el "no lo queremos", "no lo queremos"; actitud que transformó la tranquilidad caraqueña aquel memorable jueves Santo y cambió la historia de Venezuela; el público asistente estaba congregado precisamente en el mismo sitio donde once años antes fue ejecutado el mártir José María España, no sin antes proferir sus proféticas palabras:"No pasará mucho tiempo sin que mis cenizas sean vengadas".El 19 de abril de 1810, los blancos criollos, lograron por primera vez darse un gobierno propio, con la fachada de Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII; era el ejemplo que Caracas dio. Cortés fue comisionado para trasladarse hacia Bogotá para participar la formación del nuevo gobierno y solicitar apoyo, aspectos que logró favorablemente. A su paso por Mérida fue atendido por el sacerdote Francisco Uzcátegui Dávila, activo colaborador de la independencia como fabricante en su orfebrería de cañones, ollas y herraduras. Después de la Capitulación de Miranda, firmada el 25 de julio de 1812 en la población de La Victoria; Cortés intentó salir por La Guaira, pero fue apresado junto a: Juan Germán Roscio, Francisco Isnardi, José Barona, Juan Pablo Ayala, José Mires, Juan Paz del Castillo y Manuel Ruiz, grupo denominado por los realistas como "Los ocho monstruos". Después de cuatro años de prisión pudieron salir. El sacerdote Cortés se dirigió a Jamaica. En abril de 1817, pasó a Margarita y siguió hacia Carúpano para reunirse con el general Santiago Mariño, con quien participó el 8 de mayo en el Congresillo de Cariaco, al disolverse, se dirigió a Cartagena, donde participó activamente con el general Mariano Montilla en las campañas del Río Hacha y Santa Marta. Por sus valiosos y nobles servicios, recibió una pensión. El padre Cortés pasó los últimos años de su vida predicando la fe; murió en la población de Río Hacha en marzo de 1826 a los sesenta años de edad. Del generalísimo Francisco de Miranda, el padre Cortes de Madariaga, tuvo la siguiente opinión dijo: "Yo me glorié de ser americano cuando traté a Miranda”.

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Published by lahemerotecaluisrrondon.over-blog.com
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Comentarios

mariangel 28/10/2014

No me parece muy buena esta informacion espere mas