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Portal Informativo Venezolano

La presión internacional contra la constituyente; Por Mariano de Alba | 18 de julio, 2017

Publicado en 19 Julio 2017 por La Hemeroteca De Luis Rondon.over-blog.com

 

Los resultados de la consulta popular realizada por la oposición venezolana han dado paso a una nueva fase de atención y presión internacional. Los esfuerzos ahora están centrados en presionar vigorosamente para que se detenga la Asamblea Nacional Constituyente propuesta por el gobierno, la cual no es vista con buenos ojos por un número considerable de países del hemisferio occidental.

La visión general es que lo único que lograría sería exacerbar la crisis y muy probablemente acentuar la masiva migración de venezolanos demostrada numéricamente en la consulta popular.

Si se llegara a concretar la intención del régimen, es altamente probable que la comunidad internacional entre en una dinámica de medidas diplomáticas unilaterales, incluyendo nuevas e inéditas sanciones de Estados Unidos y posiblemente de la Unión Europea.

La reacción internacional luego de la consulta popular

Horas antes de que se realizara la consulta popular por parte de la oposición, una portavoz de la cancillería de Rusia declaraba que su país no tenía interés que el “desarrollo de los hechos en Venezuela crezca a una situación incontrolable”. De tal manera, concluía que el “único mecanismo para estabilizar la situación” era un diálogo pacífico.

 Una afirmación parecida realizaba Raúl Castro, quien en un discurso ante el legislativo cubano condenaba la “intervención extranjera contra la Revolución Bolivariana”, alertando que “todos debieran sumarse al llamado al diálogo”.

Por su parte, antes de que concluyera la consulta popular, el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, advertía que “el único camino para lograr la paz social en Venezuela [es] suspender la Constituyente, escuchar al Pueblo y establecer [un] cronograma electoral”.

Esa sería la posición que el mismo domingo, un poco más tarde, adoptarían México y Canadá, que, respectivamente, exhortaron que los resultados “sean escuchados en la búsqueda de una solución negociada que permita restaurar la democracia” y “el gobierno de Venezuela [cancele] la constituyente y [negocie] con la oposición para restaurar el orden constitucional”.

En la misma tónica se han pronunciado en las últimas horas los gobiernos de Alemania, España, Francia y el Reino Unido en Europa. En América Latina lo han hecho Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Panamá, Paraguay y Perú. Destaca el silencio de Uruguay, Guatemala y Honduras. En líneas generales, el mensaje ha sido el mismo: el gobierno de Nicolás Maduro debe escuchar los resultados de la consulta popular y desistir de la Constituyente para dar paso a la búsqueda de una solución negociada que permita restaurar el orden constitucional.

Mención aparte merece la posición de Estados Unidos, visto que, a diferencia de los demás países, el presidente Donald Trump no exhortó en su comunicado a una negociación, sino advirtió que “si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, los Estados Unidos tomarán fuertes y rápidas acciones económicas”.

En consecuencia, reiteró el llamado de su país a “elecciones libres y justas” en Venezuela.

Horas antes, en el marco de una reunión de ministros de la Unión Europea, el gobierno de España concretó también una amenaza de sanciones a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, quien advirtió que “si Maduro insiste con la constituyente no habría que descartar examinar la posibilidad de sanciones”.

Por su parte, la Alta Representante de Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, reconocía que eventualmente ninguna opción podía ser descartada y que había que “mantener una presión importante sobre Venezuela, por lo que trabajamos en una declaración”.

La reunión entre Juan Manuel Santos y Raúl Castro

En paralelo a las reacciones referidas anteriormente, el domingo 16 de julio el diario The Financial Times reveló que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aprovechó su viaje a Cuba de promoción comercial y agradecimiento del rol del régimen cubano en las negociaciones con las FARC, para buscar convencer al presidente Raúl Castro de concretar una mediación internacional para facilitar una solución negociada en Venezuela.

Por su parte, la canciller colombiana confirmó que “seguramente”, justo antes del inicio de la reunión, el tema sería abordado.

Efectivamente la reunión se llevó a cabo, pero el comunicado oficial posterior por parte de Colombia no hizo mención alguna a la crisis en Venezuela. Sin embargo, la primera declaracióndel presidente Santos luego de la reunión de varias horas fue para reiterar que “hay que desmontar [la] constituyente para lograr solución negociada, rápida y pacífica en Venezuela. El mundo entero lo está pidiendo”. Naturalmente, el presidente colombiano está preocupado de que se acentúe la migración intensa de venezolanos hacia su territorio.

Es curioso que el presidente Santos haya declarado que “el mundo entero lo está pidiendo” luego de su reunión con Raúl Castro. Es posible que incluso el gobierno cubano no considere conveniente la Constituyente, lo que aumenta en cierta medida la posibilidad que el régimen de Nicolás Maduro la retire antes del día 30 de julio.

¿Qué se puede esperar?

Considerando lo anterior, se plantean dos escenarios elementales.

Por un lado, Nicolás Maduro podría suspender la elección de una Asamblea Nacional Constituyente (algo que incluso estaría buscando el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero), lo que desde el punto de vista de la gran mayoría de la comunidad internacional abriría la posibilidad de iniciar una nueva negociación, tal y como lo ha pedido el Secretario General de Naciones Unidas.  

Si este fuese el caso, es importante estar consciente de que es muy posible que la presión internacional se dirija a que ambas partes se sienten en la mesa y traten de buscar una salida política a la crisis. Por ello, hay que tener claras cuáles son las condiciones para que se pueda iniciar efectivamente un esfuerzo creíble.

La participación de actores internacionales independientes que sirvan de árbitros y veedores del proceso sería fundamental, y en ese sentido el gobierno de Venezuela se ha adelantado proponiendo a un grupo muy desequilibrado: Nicaragua, República Dominicana, El Salvador, San Vicente y las Granadinas, Uruguay y un grupo de países del CARICOM (Caribe).

Por otro lado, también luce crucial el cumplimiento de las garantías básicas conversadas durante el “diálogo” de 2016 y recogidas en la famosa carta del Secretario de Estado de El Vaticano, Pietro Parolín.

El otro escenario es la imposición de la Constituyente por parte del régimen, lo que ocasionará que diversos países de la comunidad internacional comiencen a tomar medidas unilaterales. De parte de los países latinoamericanos, es previsible esperar el retiro de embajadores y posiblemente algunas suspensiones de relaciones diplomáticas. Estados Unidos, con toda seguridad, impondría nuevas sanciones a funcionarios y empresarios vinculados con el gobierno y posiblemente se concretaría la amenaza de medidas económicas contra PDVSA.

Finalmente, la Unión Europea comenzaría a evaluar y eventualmente podría aprobar sanciones contra funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro.

Estas acciones –que por sí solas no garantizarían un desenlace democrático– podrían tomar tiempo para concretarse, implicaría el aislamiento internacional del gobierno encabezado por Maduro y evidenciarían que Venezuela habría entrado en una etapa de mayor incertidumbre y peligro.

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